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FanFic 04 – NACION FUJOSHI CASTLE

Por: CHRIS SOLIS

*criiiiiick*

Micca despertó de golpe al escuchar como el tren se detenía con un agudo chirrido metálico, mientras se despabilaba intentó recordar cómo había podido quedarse dormido en el tren, ha… claro, hoy había sido día de recibir paquetes y hacer el inventario; se estiro espalda y brazos tratando de quitarse el sueño que le quedaba y rezó no haberse pasado ya su parada de destino recurrente; bajó del  tren brincando el espacio que faltaba para pisar el andén y entonces…

― ¿QUÉ DEMONIOS? ― Entonces se dio cuenta de que esta parada no era la suya, no era de ningún lugar de la ciudad, tal vez ni siquiera de su mundo; una estación de trenes bacía, con únicamente una vía oxidada por la que había llegado y un letrero enorme que tenía escrito “última parada”, parecía ser el fin de la vía, eso y toda la niebla que le impedía ver más allá de dos o tres metros le hizo pensar en que tal vez seguía soñando, que solo era una pesadilla; pero el frio era tan real, el silencio interrumpido solo de vez en cuando por el aullar del viento le erizo la piel, esto no era un sueño, era completamente real y eso comenzaba a aterrarlo. ― Maldición… ¿Qué es este lugar? ¡¿Y que llevo puesto?! ― Recién se percató que su ropa había sido cambiada por un uniforme escolar japonés típico, parecía ser el que había usado como cosplay el año pasado, pero este parecía mucho más real. ― ¡Juro que si esto es una broma matare al idiota que lo planeó!

― ¿Eres un estudiante? ― Alguien entre la niebla se acercaba lentamente.

― ¿Eh? ― Micca sintió un escalofrío, no sabía cómo tomar esa presencia, podría ser una esperanza para volver a casa o una amenaza de la cual debía alejarse.

― Tienes un uniforme escolar, así que debes de ser un estudiante ¿No? ― La figura se acercaba más y Micca comenzó a retroceder por cada paso que la figura se acercaba.

― Yo… yo no soy…

― ¡Los estudiantes son muy lindos! ¡Me encantan los estudiantes! ― La figura amenazante salió por completo de la niebla y miro fijamente a Micca con los ojos muy abiertos y una sonrisa maniaca de la cual escurría un hilito de saliva.

―¡¡KIAN!! ¡Malnacido! Debí suponer que eras tú desde el inicio ― Kian, Kian, jodido Kian, Micca tuvo deseos de abalanzarse sobre él y molerlo a golpes, pero su sentido común le indico que algo no estaba bien con el Kian que tenía enfrente, el Kian de siempre no daba tanto miedo y estaba seguro de que tampoco tendría tanto dinero como para hacer una escenografía tan elaborada, sin mencionar esas extrañas y picudas orejitas de color amarillo que tenía sobre la cabeza.

― ¡Vamos a jugar al XXX! ― De la nada el extraño Kian saco un látigo y un juguete de plástico de dudosa forma. ― ¡Quiero que hagamos xxx mientras xxx y luego xxx en tu xxx! ¡Vamos, vamos, vamos!

― Nunca creí que diría esto 100% seguro pero… Kian, tienes serios problemas y estas muy pero muy enfermo si crees que yo…

― Si no quieres hacer xxx entonces te matare y luego desmembrare todo tu cuerpo para quedarme solo con tu torso y dar tu cabeza como una ofrenda al Dios del Yaoi ― Micca no supo que fue lo que más lo horrorizo, si la seriedad con la que lo dijo o su maniaca sonrisa que a cada segundo que pasaba se hacía más grande; Micca comenzó a correr con todas sus fuerzas mientras Kian lo perseguía como solo una fangirl podría perseguir a un cosplayer de su personaje favorito. Se alejó rápidamente de la estación de trenes adentrándose en un bosque que rodeaba a la estación de trenes, ¿Pero que estaba pensando? Un bosque como ese era mucho más peligroso que la estación de trenes, podía haber muchos otros locos pervertidos escondidos entre los arbustos esperando a una presa como él.

― Chico lindo~, no te escondas, de todos modos no servirá de nada ¡puedo olerte!

― Estoy perdido, si no ocurre un milagro será mi fin… ― Y como salido de una película de terror alguien le cubrió la boca y lo arrastro mucho más al interior del obscuro bosque a pesar de sus esfuerzos por soltarse, pero el agarre era muy fuerte, casi inhumano.

― No te muevas y no hagas ningún ruido si quieres mantenerte con vida ― La voz de su captor le llego desde detrás de su cabeza y le pareció tan conocida que ya sentía la locura a la vuelta de la esquina ― Bien, creo que ya se ha ido… ― Su captor dejo de cubrir la boca de Micca y se puso delante de el para observarlo.

― … ― Las palabras se le habían escapado de la boca al igual que el aliento; frente a el se encontraba Kat, con el rostro perfilado por un débil rayo de luz de luna que se colaba de entre los frondosos árboles, y al igual que Kian tenía esas extrañas orejitas puntiagudas sobre la cabeza, solo que en su caso eran de un color verdoso opaco y una de ellas estaba arrancada por la mitad, se veía sucio, lleno de golpes y raspones, pareciera que hubiera tenido una gran pelea antes de encontrárselo.

― ¿Estás bien chico? ― Estaba claro, algo raro pasaba ahí.

― Kat, deja de joder, soy yo, Micca ¿Recuerdas? ― La cara de incomodidad del otro lo hizo desesperarse más de lo que ya estaba.

― ¿Micca? Lo siento pero yo no te conozco ― El chico sonrió de lado y le revolvió el cabello tratando de calmarlo ― Tu no perteneces aquí, este no es tu mundo chico, aquí las cosas son parecidas pero diferentes y es demasiado peligroso para un estudiante como tú, debes regresar.

― ¿Y crees que no quiero regresar? ¡En primer lugar ni siquiera sé que hago aquí! ¿Dónde estoy? ¿Quién era ese loco que se parecía a Kian? ¡¿Y quién eres tú?! ― Micca estaba a punto de perder sus estribos y una rabia asesina crecía en su interior.

― Oh… ya veo… ­― El extraño acompañante se apoyó en un tronco muerto y miro directamente a Micca ― Este lugar es conocido como The Nacion Fujoshi Castle, tierras del Gran Soberano y adoradores del Dios del Yaoi; ese “loco” que te iba persiguiendo era Moge-Kian, actual rey del lugar y poseedor de la más grande colección fetichista variada, y yo… yo soy Moge-Kat, enemigo jurado de Moge-Kian, encantado de conocerte.

― Igualmente… supongo ― Necesitaba encontrar la manera de regresar a su mundo, y si podía ser lo más pronto posible mejor.

― Se lo que estás pensando chico y puede que yo pueda ayudarte

Los ojos de Micca se iluminaron de esperanza y abrazo a Moge-Kat de la emoción ― ¿LO DICES ENSERIO?

― Sí, no tengo nada mejor que hacer ― Que manera de romper el ambiente, pero al menos de una u otra forma había conseguido ayuda.

― Supongo que gracias… ¿OYE ESPERA QUE HACES? ― De la nada Moge-Kat había sacado un enorme cuchillo y apuntaba a Micca con él.

― Tómalo, si vamos a buscar la manera de regresarte a tu mundo lo necesitaras, la única puerta que puede llevarte de vuelta se encuentra en el último piso del castillo  y tendremos dificultades cada vez peores en cada piso ― La mirada de Moge-Kat no aceptaba vacilaciones, así que tomo el cuchillo con cuidado de no cortarse y lo enchancho en su pantalón.

― De acuerdo… ― Micca bajo la mirada y observando el suelo comenzó a pensar, todo esto era una locura, estaba siendo guiado por un extraño con cara familiar al interior de una posible trampa, pero no le quedaba de otra, Moge-Kat por alguna razón le daba cierto tipo de seguridad y tampoco estaba en sus planes esconderse para siempre De Moge-Kian.

― Oye Micca, no te quedes atrás ― Su acompañante había comenzado a caminar hacia el castillo y ya lo había dejado varios metros atrás ― Más vale que no te separes de mí, puede que Moge-Kian parezca extremadamente peligroso, pero eso es porque todavía no has conocido a Moge-Soberano.

― ¡¿¡¿MOGE-SOBERANO?!?!

Y así comenzó una gran aventura, Micca y Moge-Kat se dirigieron al gran castillo que aguardaba en su interior miles de peligros, dos grandes enemigos y siete posibles aliados; una historia llena de terror, adrenalina y cosas inimaginables, con muchos posibles finales, pero… ¿Cuál será el verdadero final?

¿Una muerte inevitable?, ¿Un escape lleno de romance?, ¿Una horrible esclavización?, ¿Un sacrificio por amor que acabara en tragedia?, ¿Un supuesto final feliz con un resultado inesperado? O tal vez… ¿El nacimiento de un nuevo Dios del Yaoi?

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