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FanFic 08 – Las perversiones de Micca.

Por: Luz Gonzalez

Llegaba tarde del trabajo, para variar… eran las tres a.m. y pensó que los otros ya estarían dormidos, sin embargo la luz de su dormitorio estaba encendida, ¿acaso se le olvido apagarla en la mañana? Al acercarse a la puerta escucho ruidos, no tan extraños viviendo con el par con quienes vivía, la puerta estaba entre abierta y al empujarla los vio.

Lo primero que observo fue la espalda de Kian, perlada de sudor, llevaba lo que desde su posición parecía ser un corsé negro con listones rosa, medias altas y sus dos redondas y esponjosas* nalgas enmarcadas por una tanga del mismo color de los listones, sentado de espaldas a el sobre un muy a gusto Kat, quien a  simple vista  solo llevaba puestos unos pantalones de cuero, látex o algo similar, negros, pegados y que dejaban apreciar su increíble gran miembro erecto y listo para la acción. ¿Qué hacían esos dos en plena madrugada follando en SU cama? ¡Y sin él! Inaudito.

Estaba a punto de entrar, jalarle de los cabellos a Kian y follarlo hasta que chillara cuando la voz profunda y llena de excitación del chico tatuado lo detuvo.

  • Vamos mein liebe – se detuvo, expectante, agazapado frente a su puerta, como un voyeur cualquiera, a pesar de que era su habitación, su cama, su casa, observando.
  • Pero Micca aún no llega… -susurro el más alto, se meneaba, insinuándose, torturando el miembro ajeno, excitándolo
  • No tardara en llegar – beso el cuello cubierto de gotas saladas, lamio y chupo hasta oír los gemidos en la boca carnosa del de lentes. Sus manos, que hasta ese momento habían permanecido quietas en la cama comenzaron a subir por las piernas enfundadas en medias, acariciando, arrancando aún más suspiros- mira nada más estas chuladas… – sonreía, esa sonrisa erótica, llena de dientes blancos como perlas, ese brillo depredador de sus ojos y esas manos, que muchas noches habían tocado su propio cuerpo, masajeando las nalgas, cada una apretando un glúteo y con sus largos dedos alejando el puente de la tanga de ese lugar tan preciado, la entrada rosa mostrándose descarada ante los ojos del recién llegado quien sentía sus jeans apretados, su miembro ya estaba listo para clavarse en aquel agujero apretado que tan bien conocía.
  • Kat… -escucho salir de los labios del de lentes, sus gemiditos rogaban por mas, una de las manos seguía masajeando el trasero, mientras que la otra era llevada a la boca del más alto, quien gustoso comenzó a lamer cual dulce piruleta, mojando, chupando, mordiendo- Kat… Kat. – gimió fuerte al sentir el dedo intruso, y rápidamente el segundo, se agitaba contra esos dedos y Micca solo deseaba reemplazarlos por su palpitante miembro ¿siempre se había visto tan provocativo? ¿O era el cansancio y falta de sexo acumulado tras sus largas jornadas de trabajo? Sea como fuese, debía entrar pronto y poseer ese agujero que gritaba su nombre y el de Kat, juntos, apretándose los tres en éxtasis.
  • Vamos baby, sabes lo que quieres… -comento el más bajo mientras aprisionaba los labios en un beso lleno de lengua, saliva y dientes.

El de lentes se posiciono y antes de reaccionar Micca observaba como era penetrado, aun con tanga, con corsé y las medias, una de ellas descorrida, Kat aun traía los pantalones a medio muslo, y comenzaron el vaivén, arriba, abajo y nuevamente arriba, un ritmo lento y tortuoso, el moreno bajo su mano, palpo el miembro duro aun encerrado en sus pantalones, palpitante, mientras admiraba como los otros dos comenzaban a aumentar el ritmo, arriba, abajo, apretón de nalgas, saliva, gemidos, bajo su cremallera, se acarició sobre la tela ya humedecida de sus bóxer, arriba, abajo, grititos ¡oh como adoraba esos gritos agudos que lanzaba el de lentes cuando más excitado estaba! Arriba, abajo, sus manos acariciaban su miembro ya liberado, observaba… ¿en qué momento había bajado su ropa inferior hasta la rodilla? No importa, arriba, abajo… El más bajo saco su miembro, duro, palpitante, brillando del presemen y lubricante, a Micca se le hizo agua la boca, quería lamerlo, saborear ese amargo manjar que se disfrutaba lentamente.

  • Vamos mi rey, saboréalo… -la voz de Kat era grave, su mirada resplandecía de deseo…
  • Katito… -gemía, estaba al borde, el moreno observo como Kian bajaba de las piernas del más bajo, se arrodillaba, postrándose a cuatro, para comenzar a degustar uno de los manjares más deliciosos que cualquiera hubiera probado, el miembro de Kat desapareció en la boca húmeda, caliente, y desde su lugar Micca apreciaba la fruncida entrada, roja y húmeda por la anterior actividad, no podía más, quería entrar, debía hacerlo.

Dio un paso dentro de la habitación, bombeaba su miembro, sus pupilas dilatadas con el único objetivo de penetrar al del corsé, pero la voz del otro hombre que robaba sus sueños lo detuvo.

  • Al fin decidiste unírtenos, papucho… -le sonrió y vio el hambre en sus ojos, dirigidos a su entrepierna, los bellos de la nuca se le erizaron, le estaban esperando, Kian volteo dejando libre el miembro que atendía.
  • Micca, Micca…- gimoteo, sonreía con perversión, seguía a cuatro recargando los codos en el borde del colchón, doblando su torso para dirigirle su mirada, sus lentes estaban desacomodados y dejaban ver ese brillo de lujuria que tanto le encantaba de ambos chicos – Llegas tarde… te hemos estado esperando ¡y tu ropa se arrugo! –señalo el vestido, al cual no le había prestado la menor atención, era de encaje blanco al estilo Lolita, se había arrugado en la faena que l ambos habían generado, pero eso no importaba.
  • No me pondré eso. –dijo con la voz ronca, estaba excitado y lo único que quería era poseer ese cuerpo que le llamaba.
  • ¡Oh, claro que lo harás! – refunfuño el de lentes – hemos estado esperándote para verlo en ti y…
  • No han esperado mucho por lo que pude ver… – Kian dejo escapar una risilla que se le antojo seductora al moreno.
  • Katito dijo…
  • Vamos baby, póntelo, complácenos y te complaceremos…

No sabría decir si fue la voz seductora, la sonrisa confiada o esa forma de inclinarse para tomar las nalgas del que estaba a sus pies separarlas y estrujarlas, aumentando el deseo y las ansias, lo cierto es que había accedido, había salido de la habitación para colocarse el dichoso vestido en el baño. Los holanes del vestido acariciaban su pene, ya que a petición del más bajo no se había colocado ropa interior debajo del mismo “¿Para qué si no duraras con ello?” Había dicho. Su excitación no había disminuido en los mas mínimo, en realidad, solo estaba más ansioso, ante lo que les esperaba en su habitación.

Regreso sus pasos, no había ruido, la puerta seguía abierta y en su cama solo podía observar al de lentes, sentado al borde de la cama, piernas abiertas, una de sus manos acariciando su miembro húmedo y con la auto penetrándose. Por el soberano que se le caía la baba, no lo pensó dos veces y llego hasta donde él. Lo beso, aprisiono con una de sus manos la ajena y comenzó un bombeo más rápido, duro, cálido, el beso sabía a Kat, mordió los labios del más alto y sin aviso alguno lo penetro. Eso era glorioso, la entrada del de lentes lo recibió gustosa, los gemidos y gritillos ahogados por el beso retumbaron en su garganta, rápidamente comenzó el vaivén ¡no podía esperar más! Había observado tortuosamente como se entregaban sus dos amores el uno al otro, y en ese momento razono que no había visto al de los tatuajes a su regreso al cuarto, no espero mucho ya que pronto sintió las caricias en su espalda.

  • Ves baby, te dije que a Micca le iban bien los holanes… -termino el beso para voltear su rostro, aun con su miembro dentro de Kian- te ves tan sexy… -sus labios recibieron gustosos los besos de Kat
  • .. Kat, Kat… -gemía a quien tenía debajo- ¡Micca más! –regreso al vaivén, Kat mordía su cuello, mientras restregaba su virilidad contra las nalgas de Micca, no estaba dilatado, pero no importaba, ardía en ansias por sentirse uno con ambos…
  • Kat, entra ya… – ni tardo ni perezoso lo obedeció, duro, abriéndose paso, las manos que minutos antes acariciaban las nalgas del que ahora era penetrado por él apretando sus caderas, era delicioso, ambas caricias, la penetración dolorosa al grado de ser placentera y la humedad y calor sofocante sobre su miembro. – Mmh…
  • Micca… estas tan bueno. – se movió aún más, Kian gimoteaba, las estocadas que Kat daba a su cuerpo lo hacían darle el mismo nivel de placer al chico bajo suyo.
  • Micca… ah… si, Kat ¡Kat bésame! –sintió los largos brazos del de lentes jalar al chico detrás suyo, juntándolos aún más, apretándose lo tres de manera casi imposible. El de los tatuajes respondió a la demanda besando al más alto, dejando a Micca besando, mordiendo y chupando las tetillas de este. Kat se movía aún más y eso ocasionaba aún más fricción con el chico del corsé, los holanes del vestido acariciando el miembro húmedo, ensuciándose en su esencia.
  • Ya pronto, si… vamos nene muévete.

Y así lo hizo, comenzaron un ritmo en conjunto, recibiendo y dando, amaba a esos dos, sus juegos, sus caricias, los labios de Kian en su mejilla, los dientes de Kat en su cuello, los gemidos de los tres mezclándose del placer, y él, usando un vestido que ya no importaba, recibiendo y dando placer, era la gloria, el éxtasis, sintió como el vientre se endurecía, estaba por llegar, estaba listo para esparcir su semilla, listo para llegar cuando…

La luz lo cegó, lo primero que pudo notar eran el toque de unos labios sobre los propios, la risilla de Kat como quien ha sido atrapado en infraganti, algo entre sus piernas duro, húmedo, y el clímax que no había llegado.

  • ¿Pero qué…? –las risas incrementaron, termino por despertar y enfoco al chico de los tatuajes, traía un pantalón de pijama, clásico de el al dormir – ¿Kat, que haces…?
  • Oh Micca –el ronroneo a su derecha lo distrajo, Kian sentado a su lado también en su pijama, unos bóxer que estaba seguro no eran suyos- dime… Micca bonito ¿qué soñabas?
  • ¿Qué!? – ¡¡todo había sido un sueño!! Un maldito sueño HUMEDO! ¿Que era? ¿Un precoz adolescente? El calor subiendo desde su cuello hasta sus orejas, ahí debajo de las sabanas la muestra altiva de que sus sueños no eran sanos, sus perversiones muy vividas
  • Oh papucho, si querías dormir con nosotros, porque no nos llamaste anoche… No te preocupes mi rey cumpliremos todas y cada una de tus fantasías.

Tal vez no había sido real, pero hoy era su día de descanso y porque no, hasta podría concederles ponerse un vestido…

 

Fin.

 

 

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One thought on “FanFic 08 – Las perversiones de Micca.

  1. Caín dice:

    Muy bueno!!!

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