Home » FanFics » FanFic 09 – Ser Correspondido

FanFic 09 – Ser Correspondido

Por: Montse Solis

[Narra Kian]

—Otro día para soportar la misma porquería de siempre, ya me canse de esto— mencioné dirigiéndome hacia el colegio, qué por cierto, aborrecía desde que entre ahí. Todos los días era lo mismo, la misma rutina y los mismos insultos, he llegado a pensar que los idiotas e inútiles buenos para nada son ellos, si, ellos lo son.

Iba con la mirada al piso, haciendo caso omiso a lo que me rodeaba, sin más, mi cuerpo chocó contra algo o más bien contra alguien, haciendo que cayera al piso, mis lentes salieron volando y al intentar buscarlos una voz algo gruesa acaparó mi atención.

—¿Disculpa, esta bien?— fue lo que mencionó al extender su mano para ayudar a levantarme. Me negué, era uno de los bravucones, uno de los que solían molestarme todo el tiempo, uno de los que cada que podía me molestaban.

—Estoy bien… — mencioné al levantarme y sacudir mi ropa, estaba sucia por el lodo que metían los demás al llegar a los pasillos.

—Pues yo no te veo muy bien.. — Sin más ni mas, sentí una mano que me empujo; haciendo qué nuevamente cayera al piso y esta vez sentí como mi trasero rebotó un poco contra este.

Me levante y en protesta empuje al estúpido ese; logrando que chocara como pelota en uno de los casilleros.

Solté un puñetazo directo a su estúpida sonrisa y logre darle directo en la barbilla; lo se, había sido un error, pues aquel idiota se me aventó encima a lo que caí directamente de espalda al piso y con la lluvia de golpes que me atacaban por todo el rostro.

Sentía que por más fuerza que usaba para lanzarlo lejos, nada lograba hacerlo….

No supe cuanto tiempo paso, hasta que logre escuchar una voz que le gritaba a mi atacante; poco después un gran alivio vino a mi cuerpo cuando aquel me había dejado de atacar,  pero ahora aquella voz se encontrar dándole una completa paliza a la bestia que me quería matar.

La mirada la traía borrosa y no logre darme cuenta de absolutamente nada; así que solo salí corriendo de los vestidores para escapar como fuera de todos antes de que me vieran totalmente herido.

Se que fui un idiota al dejar solo a quien me ayudo… pero no tenía de otra…

 

Me escabullí como pude entre los pasillos hasta que llegue a la puerta de la entrada principal del instituto, pero no tenía absolutamente ninguna escapatoria por qué el vigilante estaba haciendo guardia, así que bueno… ahora me encuentro aquí escondido entre la copa de un árbol, esperando la hora de salida, ¡pues hasta mi maldito maletín se quedó ahí dentro! ¡Grandioso! Al menos ya solo faltan un par de minutos…

 

[Minutos más tarde… ]

 

Todos han salido ya, hasta el tipo aquel salió todo herido… me pregunto ¿Quien habrá sido…? Bueno, le debo una eso es seguro…

 

—Hola, Disculpa… — escuché nuevamente aquella voz que hace un momento estaba en aquella casi escena de crimen.

—¿Es tuyo esto? — voltee a ver a la persona que me hablaba, era.. Kat, tenía el labio abierto, pero aquella sonrisa nunca desaparecía de su rostro.

—Si… Es mía— baje del árbol, quedando frente al otro, quien tenía en la mano mi maletín.

— No te lo voy a dar tan fácil~ vamos a mi casa a curarte esas heridas… — ¿me quiere dar MI maletín con condiciones? No tengo porque aceptar, es mío.

— Regrésamelo…— sonrió divertido, mientras caminaba hasta la salida. —¡Oye! ¡Dame lo que es mío!— caminé tras él, pidiéndole de la manera más “amable” mi maletín, él solo se negaba a hacerlo.

— Déjate curar… a cambio de ello te daré tu maletín.— volteó a verme, esbozando una linda… Sonrisa. ¿Que rayos? Bah, supongo que nada pierdo si lo hace.

Asentí para después seguirlo, supuse qué iríamos a su casa pero, fue lo contrario. Nuevamente entramos al instituto para ir directamente a la enfermería, por alguna extraña razón, teníamos acceso a ella. Entramos a la misma, yo me senté frente al escritorio qué había en ese lugar, mientras el buscaba alcohol y algodón, era… Raro estar los dos juntos, es raro estar a solas con la persona que te gusta.

Se acercó a mi, empapando el algodón de alcohol y así, poder limpiar mis heridas.

cerré los ojos al sentir el ardor de este, solo pude escuchar una risilla de mi contrario.

—¿te duele?— negué, desviando la mirada, mis mejillas comenzaban a arder, por esa acción, podía darse cuenta que él me gusta.

— Si te duele solo dímelo~— voltee a verle, su rostro mostraba una sonrisa, no una cualquiera, esa sonrisa era.. Diferente a las demás.

Me había perdido en el reflejo de sus ojos, mientras me acercaba a él, tan solo nuestros labios habían quedado a solo centímetros de distancia.

—Gracias… — susurré.

—¿P-porque me das las gracias? No hice mucho…— pude notar un pequeño rubor en sus mejillas, sólo sonreí y recargue mi frente en el hombro del otro.

— Si no hubieses llegado, no sé que hubiera sido de mi…— nuevamente había susurrando, Kat sólo se levantó tomando mi mano y los maletines, para salir de aquel lugar. No entendía bien el porque lo estaba haciendo, tan solo me deje llevar por él.

Caminamos por un largo rato hasta que la lluvia nos alcanzó y nos refugiamos en una casa que tenía poco de haberse deshabitado, la mía estaba cerca pero a él aun le faltaba un poco más, así que entramos y dentro había un sillón olvido y en buen estado, así que solo nos sentamos para esperar que la lluvia se calmará.

— Kat… —

Le susurré algo nervioso, pero no me quería quedar con la duda de por qué me había ayudado.

—¿Si? ¿Que pasa? —

—¿Por que me ayudaste…? No valía la pena, además te lastimó —

El solo sonrío

—Responde —

—¿Realmente quieres saber? —

Asentí con la cabeza, pues era obvio que quería saber.

—Bueno… fue por esto.. —

De la nada, Kat puso una mano sobre la mía y me beso de una forma muy dulce, tan dulce que no me resistí ni un momento al sabor de sus besos.

Kat me ha gustado desde hace tiempo y siempre quise sentirlo así, talvez me quiere… talvez no, pero sea mentira o no; en ese momento mi mente no hizo caso a mi inquieto corazón y me entregue por completo al chico que odiaba y amaba al mismo tiempo. Y fue ahí, cuando comprendí, que de alguna u otra forma, había sido correspondido, había ocultado por tanto tiempo mis sentimientos, por miedo al rechazo.

 

—Kian, me gustas~— susurró antes de volver unir sus labios a los míos. Aquella frase retumbaba en mi cabeza, tratando de procesar todo lo que estaba pasando.

Estaba siendo correspondido, estaba besando al chico del cual estoy enamorado de hace años ¡Estoy besándolo!

Sin pensarlo dos veces, me lancé a sus brazos sin separar nuestros labios. Desde ese momento, una bonita historia de amor dio comienzo.

 

Fin.

SHARE WITH FRIENDS:  
        
          

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Name *
Email *
Website