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FanFic 31 – Las babosas espaciales.

Por: Akari.

Las babosas espaciales.

El caos nos rodeaba, escombros por todos lados, cadáveres o simplemente partes de lo que alguna vez fueron humanos; yo el capitán del equipo elite Anex Kat Hernández estratega militar, hombre 22 años de piel blanca cabello marrón, con una altura de 1.72 de ojo café claro. El segundo al mando Kian Freecs con una velocidad sobrehumana pasando a un velocista olímpico y una de las mejores ofensivas que puedes encontrar, hombre 23 años de piel bronceada con una tonalidad algo extraña en su cabello entre castaño y rubio, el usa siempre lentes que no dejan ver sus hermosos ojos miel que me conquistaron desde que los vi, con una altura de 1.83. La francotiradora Alex García mujer 25 años morena, con cabellera castaña de unos profundos iris esmeralda, talla 1.70, Copa D. Y, por último, pero no menos importante, Néstor Zoldrik hombre de 20 años de cutis pálido con ojeras remarcando esos ojos que fácilmente puedes confundir con una amatista pura, cabello violeta amarrado en una coleta baja, su fuerte es la defensa, impenetrable sin contar su enorme talla de 2.09. Nos tratábamos como una familia porque todos nuestros seres queridos murieron a mi excepción, soy el único al que le queda alguien que le importe; que por cierto se encuentra a unos pasos de mi, mi prometido, Kian. Mi luz, mi amado, la parte que completa mi agotada alma. Por esa razón nos apoyábamos mutuamente y haríamos todo lo posible para salvar nuestro hogar. Cada paso que dábamos nos adentrábamos cada vez más en la nave nodriza, por suerte no hemos visto a ningún alienígena ya que el equipo anterior había acabado con la mayoría para que pudiéramos pasar dando sus vidas por ello. Agradezco eso, no quería encontrarme cara a cara con uno de ellos porque ciertamente son asquerosos, pero seres muy inteligentes. Su apariencia es la de un montón de viseras purulentas juntas con muchos tentáculos sobresalientes con dos pares de grandes ojos rojos y boca dentada, cubierto con una especie de lodo verdoso que al momento de moverse sonaba como si alguien estuviera caminando sobre un pantano arrastrando los pies; Pero, lo peor de todo era su olor, un hedor podrido, putrefacto, la fetidez de varios cadáveres puestos a descomponerse bajo el sol abrasador de un desierto. Estamos tensos no hablábamos, nadie puede hacerlo, los disparos a la distancia acompañados de gritos llenos de agonía pidiendo ayuda desesperadamente. No es agradable, nada es agradable cuando estas en una guerra, pero esta sería la última misión, la batalla final en la que se decidiría la supervivencia de una especie y la destrucción total de la otra, sin piedad, sin misericordia. El fracaso significaría la muerte, no está permitido, tenemos que volver para así tener un poco de paz, no será fácil. La misión consistía en destruir el nucleó de nave, con eso destruiríamos a las demás, si esto funcionaba significaría el fin de la guerra, teníamos todo en posición, nada podía salir mal ¿Verdad?

-Wow. Es hermoso- menciono Alex asombrada de la vista a su lado. La tierra siendo iluminada por el sol, el mejor amanecer. -Nada mejor que una buena vista antes de morir luchando contra babosas espaciales- dijo Kian con una sonrisa dejándome en trance y agrego -Pero sería mejor ver la gruesa y larga polla de mi amado Kat- lo fulmine con la mirada con un delicado tono rosado en mis mejillas, todos nos reímos de su ocurrencia tranquilizando un poco el ambiente. Ahora fue el turno de Néstor -Saben sé que no es el momento ni en lugar donde decir esto, pero tengo que hacerlo- volteo a verme esperando que su petición fuese aceptada, asentí levemente con la cabeza dándole a entender que podía seguir. – Tengo que agradecerles por darme una segunda familia en la cual contar, en la cual podía apoyarme, pero sobretodo- volteo a vernos sonriendo con lágrimas acumuladas en sus ojos – Gracias por darme la última esperanza que había perdido- sus palabras fueron conmovedoras para todos nosotros. Alex corrió a abrazarlo seguida de Kian, al final fui yo. Nuestro último abrazo, nuestra última esperanza donde el único testigo seria nuestro hogar, la Tierra. – Debemos seguir – hable con voz firme y autoritaria, todos asintieron con un movimiento afirmativo de la cabeza. Seguimos nuestro camino hacia el centro de control donde se encontraba el nucleó, corrimos alrededor de diez minutos hasta toparnos con una puerta, que al pararnos frente a ella automáticamente fue abierta. entramos silenciosamente cargando las armas frente a nosotros listas para disparar en cualquier momento, poniéndonos espalda contra espalda dimos vueltas observando con detalle el lugar. Era muy oscuro con un hedor que familiarizaba al enemigo, hologramas con símbolos desconocidos señalando partes de la nave, en el centro una especie de silla donde supongo yo se encontraría el líder. Poco sabíamos de el, lo único que pudimos descubrir de el era que fue el primera en su especie. Puede modificar las mentes y los cuerpos de organismos vivos de una forma sorprendente, y que lo nombran “Micca”. Flotando sobre la silla de mando se encontraba una esfera brillante verde del tamaño de un balón de basquetbol. Lo hemos encontrado al fin todo esto se acabara. – Escúchenme vamos a hacer lo que vinimos a realizar, destruir el núcleo. ¡Todos a sus posiciones! – La formación se dispersó rodeando la esfera apuntando hacia esta – A la cuenta de tres. ¡UNO!- retire el seguro – ¡DOS! – puse el dedo sobre el gatillo- ¡Tr….. ah – no pude terminar el conteo, era una emboscada, nos llegaron por atrás. Nos habían acorralado, yo no pude salvarme de su agarre. Me mantenía boca abajo agarrando con fuerza mis brazos y piernas sujetando mi cabeza para que pudiera ver lo que le hacían a mis compañeros, a mi preciada familia. Kian reacciono rápido y pudo esquivar a unos cuanto pero enseguida lo lograron capturar sujetando sus extremidades, enganchando con sus tentáculos su cuello, paseándolos por su torso musculoso, lamiendo su cara con su asquerosa lengua. Néstor pudo matar a unos cuantos, pero no se salvó, agarraron sus brazos por detrás de su espalda, desgarraron el uniforme dejando expuesta su pálida piel, lograron ponerlo de rodillas y tomaron su cabeza para que mirara de frente. Alex los tironeaba y jalaba intentando que no la capturaran, sus brazos fueron agarrados y los mantenían sobre su cabeza alzándola sobre el suelo, sus piernas fueron aprisionadas manteniéndolas juntas, los tentáculos se metieron dentro el uniforme llegando a sus pechos tomándolos de manera brusca provocando en ella un chillido de miedo. Me sacudía violentamente tratando de zafarme pero era inutil, la esfera empezó a brillar con mayor intensidad saliendo de ella un alienígena más grande que los demás, con iris grisaceos, con tonalidades más oscuras que los otros y con un olor más fuerte, “Micca”, el debe de ser el líder. El sordo y gorgoteante sonido de su voz resonó en el lugar – Bienvenido capitán Kat espero que disfrute el espectáculo- sonrió, o eso creo, con sus afilados dientes sacando la lengua moviéndola de un lado al otro regando por todas partes ese lodo verdoso. Las náuseas me atacaron, el olor era muy penetrante, llegaba de todos lados llenando mis fosas nasales completamente. No podía dejarlos solos, tenía que salvarlos. Micca se acercó a Alex, viendo fijamente su cuerpo, no pude más le grite – DEJALOS EN PAZ AL QUE QUIERES ES A MI NO TE ATREVAS A TOCARLOS- su risa burbujeante llego a mis oídos asqueándome haciendo que un escalofrío recorriera mi espina – ¿Quién dijo que te quería a ti? – el tono burlesco en el que hablo encendió mi botón de pánico e hizo que me moviera más, se acercaba cada vez más a Alex, sus ojos se cruzaron con los míos mirándome con terror puro, sus labios susurraron un adiós. Los tentáculos de Micca atravesaron su abdomen, abriéndola por la mitad, los gritos de dolor de Alex se grabaron con fuego en mis tímpanos; abrió completamente su vientre sacando sus intestinos tirándolos al piso, tomando su estómago llevándolo a su boca para devorarlo lenta y lujuriosamente. Quería gritar, decirle que parara pero mi voz no salía, no lo podía creer estaba estupefacto, en shock. Néstor grito – ERES UN MALDITO ¡¡¡ TE MATARE !!!- su voz sonaba rota, sus lágrimas caían sin consideración sobre sus mejillas, Kian tenía la cabeza gacha, sollozaba lastimosamente. Se volvió a escuchas su horrible risa. Acercándose peligrosamente a Néstor produciendo el sonido de un chapoteo se colocó detrás de él colocando su dentada boca cerca de su oído diciéndole- Vamos intenta matarme humano inútil – sonrió sacando la lengua lamiendo el lóbulo de Néstor – no podrás siquiera tocarme- sus extremidades atravesaron desde la columna vertebral, cortando y abriendo las costillas de forma que parecían alas manchadas de sangre, y sacando los pulmones hacia afuera, también corto su cuello justo en la yugular, un segundo grito de agonía, un segundo pecado para mi alma. No esto no estaba pasando, estoy viendo por segunda vez la muerte de toda mi familia, Néstor me miro, sus ojos antes llenos de vida se encontraban opacos, intentaba hablar, no podía, su último suspiro, su ultimo susurro fue escuchado por mí, me dijo gracias; su pecho no dejo de moverse, las lágrimas dejaron de caer, había muerto. Volvió a reír estaba yendo hacia Kian, tenía que salvarlo, era lo único que me quedaba,llene mis pulmones de aire aguantando las náuseas grite como nunca lo había hecho – ALEJATE DE EL, NO TE ATREVAS A TOCARLO O….– me interrumpió abruptamente – ¿O que me mataras?, los humanos son tan patéticos creyendo que pueden vencer algo que está claramente fuera de su nivel – abrió la boca sacando más los dientes moviendo su lengua alrededor de esta como si estuviera saboreando algo delicioso – ¿Quieres ver lo fácil que pueden romperse?  – NOOO, PARA NO- sabía lo que iba a hacer, tenía que detenerlo, tironeaba y jalaba con todas mis fuerzas a los que me agarraban, entre más lo hacía más fuerte era su agarre, era imposible la frustración se apodero de mí, no podía salvarlo voltea a verlo. Kian conecto su mirada miel con la mía llena de determinación, como si estuviera dispuesto a recibir lo que fuera, hablo fuerte y claro – No te preocupes estaré bien tenemos que sobrevivir no, incluso si eso significa.. – un “Te amo” fue lo que dije, no quería que pasara, el no se merece esto, mi hermoso Kian, nos miramos con dulzura, con cariño. El aburrido tono en la voz de Micca hizo que hirviera mi sangre – ¿Ya terminaron? Me estoy aburriendo – sus ojos vagaron de Kian a mí y de mi a Kian – Bueno, que comience el espectáculo. – levanto uno de sus miembros cerca de su torso desnudo remarcando sus abdominales deteniéndose en sus pezones rosados dando caricias indeseadas, profanando su cuerpo. Los tentáculos seguían bajando enroscándose en su cuerpo haciendo que Kian sollosara, haciendo que me sintiera miserable, con cada segundo que pasaba su cuerpo era envuelto por esa horrible criatura, siguieron su camino para llegar a su entrepierna, donde estos se introdujeron por su pantalón. No pude ver más, no quería hacerlo, lo único que podía hacer era oir los lamentos, los quejidos y gritos de dolor provenientes de Kian. Cuando por fin pararon alce la vista conectándola con la de Kian, quien al ver mi rostro sonrio y susurro un te amo. Lagrimas amargas resbalaban sobre mis pómulos haciéndome sentir impotente, el chapoteo se oía cada vez más cerca de mí, me mataría de eso estaba seguro. Su voz burbujeante llego a mis oídos – Oh capitán Kat no lo matare tengo mejores planes para ti – Lo volteo a ver preguntándole – ¿Qué vas a hacer conmigo? – me escuchaba roto. Miro mis ojos cafés  con diversión y dijo – Muy pronto lo sabrás, solo espera – sin más se abalanzó sobre mí, sacudirme no servía de nada, sentía algo frio y suave arrastrándose encima de mi entrando en los orificios de mis oídos y nariz haciendo que perdiera inmediatamente la conciencia cayendo en una profunda oscuridad.

Al despertar todo había cambiado por completo, todo parecía diferente en mis sentidos, parece que alguien a roseado tripas de cerdo por el techo y el suelo cubriéndolo todo sin dejar espacios en blanco, recordé todo lo que había pasado humedeciendo mis ojos. El sonido de un chapoteo me sobresalto dándome una advertencia inmediata poniéndome alerta a cualquier otro percance que rompiera el silencio. -¿KaT eStAS bIEn?- esa horrible voz; pensé; no ya había desaparecido. Gire en la dirección de donde provenía, justo donde se encontraba Kian, eso no era mi hermoso Kian, él no era un monstruo amorfo de apariencia asquerosa, con tentáculos ni con ese hedor putrefacto. El era bello ante mis ojos, era esclavo de su belleza, pero esto no es el, esto tiene que desaparecer. Agarre lo primero que encontré, un pedazo de metal extraño grande y pesado-¿KaT Me eStAs dANdo mIeDo? – hablo eso con un tono tembloroso y con pánico. Al estar lo suficiente cerca alce el metal y con toda la fuerza asesina que pude juntar lance un golpe a lo que parecía la cabeza, se oyó un terrible grito agónico y el crujir de algunos huesos -ggGYyyAAaaaaHhH  ¡¡¡¡¡dUeLe, dUeLe, dUeLe,!!!!!  – volví a alzar el pedazo de metal, dando una y otra vez en la criatura que lo único que hacía era retorcerse  y sollozar. Después de un tiempo dejo de moverse dándome a entender que estaba muerto. Al fin esto había terminado, por fin podríamos regresar a casa junto a Kian. La voz de un hombre me saco de mis pensamientos – Que bien al fin terminaste me tenías preocupas- me hele al escuchar esa voz no era cierto, es mentira, me repetía a mí mismo que no era verdad. Tomé valor y me atreví a preguntar – Tu ¿Eres Micca? – sonrió delicadamente – Si soy Micca ¿Cómo me veo capitán? – Hermoso – fue lo único que pude responder, como ese horrible monstruo se convirtió en un bello hombre de 20 años de piel morena con afilados ojos grises; con un lunar debajo del ojo derecho; cabello negro cubriéndole completamente un ojo vestido con un conjunto totalmente negro, este hacía que su figura resaltara. Recordé todo lo que había pasado, el asesinato de mis compañeros, la profanación del cuerpo de mi prometido, todo, dándome cuenta de lo que había hecho. Había matado a Kian, mi único amor, mi único deseo. Instintivamente me aparte tratando de poner la mayor distancia entre él y yo dándole la espalda, recargando mi cabeza sobre mis manos cayendo lentamente en la locura de la que talvez nunca pueda salir. Sus pisadas se oían delicadas dándome a entender que se acercaba a mí. Sus fuertes y torneados brazos rodearon mi cuello, un aroma dulce lo envolvía, su pecho encontró mi espalda, sus labios pegados a mi oreja aprisionando suavemente el lóbulo susurro dulce y suave – Crees que esto ha acabado – una sonrisa se formó en ellos soltando una armónica risa – Esto apenas es el comienzo. El comienzo de tu pesadilla. El inicio de tu infierno.

 

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